Me he preguntado muchas veces ¿cuál fue siempre su magia? Difícil dar respuesta, por lo menos así lo es en pocas palabras.
Su voz, claro, su voz es inimitable, inigualable, tiene sello, un registro absolutamente notable, pero no es eso, es mucho más.
Su valentía, si, eso seguro, su seguir cantando a como diera lugar, sus letras denunciantes, pero tampoco explica en sí mismo.
La búsqueda de justicia, el prestarse a ser la voz de los más débiles, de los que ni siquiera tienen la fuerza para expresarse, claro eso sin duda.
El llevar su canto al exilio y ser parte de una resistencia para luego volver y ser memoria, más bien que supo y quiso hacerlo.
Su ir más allá de fronteras territoriales y como pocas dar voz a los indígenas, apelar al origen, a la esencia de nuestros pueblos, eso sí, creo que la ha hecho casi única.
La flexibilidad, el salir y entrar al folclore para darse una vuelta por el rock, el tango, el pop y hacerlo todo maravillosamente.
El que no se la haya creído nunca, a pesar de los premios, de los presidentes de turno, de los halagos de los grandes, orgullosa de ser honesta, solo eso.
El que no haya envejecido y nos haya dejado siendo eso que quisiéramos todos, una persona joven, dinámica hasta los finales, creativa y cambiante, amiga de los adolescentes y de los viejos.
Con esa imagen de mujer grande, capaz de albergarnos a todos bajo su poncho rojo, una especie de madre universal, que da seguridad, confianza y calor, con eso nos quedamos.
Su sencillez para decir versos tan sabios, sin vueltas, sin artificios, para juntar voces y hacer coros inmensos, para que sigamos repitiendo mañana a nuestros hijos, a nuestros nietos aquello de:
todavía cantamos,todavía pedimos
todavía soñamos, todavía esperamos
por un día distinto, sin apremios ni ayunos
sin temor y sin llanto
y que vuelvan al nido nuestros seres queridos...
Gracias Negra querida!
Mariet
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